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¡AMELIA VENCE!

miércoles, 3 de febrero de 2016

No es muy alentador, pero es un hermoso poema de Lord Byron, "La oscuridad".

"Tuve un sueño, que no era un sueño del todo.
El brillante sol había sido extinguido, y las estrellas
se habían paseado en forma oscura en el eterno espacio,
sin desplegar rayo alguno, y sin ningún rumbo; y la gélida tierra
balanceándose ciegamente
y tornándose negra en la atmósfera sin luna;
El mañana vino y se fue y vino, y no trajo consigo el día,
y los hombres olvidaron sus pasiones en el terror
de esta su desolación; y todo corazón
fue enfriado dentro una súplica egoísta por luz:
Y ellos en verdad vivieron junto a hogueras y los tronos,
los palacios de reyes coronados, las cabañas,
las habitaciones de toda cosa que habita
fueron quemados por "almenaras"
(Fuego que se encendía en las atalayas
y otros sitios elevados para dar aviso de algún peligro)
ciudades fueron reducidas a cenizas
Y los hombres fueron reunidos al doblar
alrededor de sus hogares envueltos en llamas
para contemplar una vez más sus rostros, uno del otro;
Felices fueron aquellos que moraron dentro del ojo
de los volcanes y sus montañosas antorchas.
Una esperanza aterradora estaba por contener a este mundo.
Bosques fueron encendidos pero hora por hora,
cayeron y se desvanecieron y todo tronco crepitante
se extinguió con estrépito y todo era negro.
Por la desesperante luz, las cejas de los hombres
llevaban un aspecto no terrenal, y como ataques
los destellos cayeron sobre ellos; algunos se rindieron
y escondieron sus ojos y lloraron; y algunos descansaron
sus mentones sobre sus manos cerradas, y sonrieron.
Y otros se apresuraban de acá para allá, y alimentaron
sus piras funerarias con combustible, y alzaron la vista
con demente desasosiego hacia el pálido firmamento,
El paño mortuorio de un mundo pasado; y entonces de nuevo
con maldiciones los arrojaron sobre el polvo,
y rechinaron sus dientes y aullaron: las aves salvajes alardearon
y, aterrorizadas revoloteaban sobre el suelo,
y agitaban sus inútiles alas; las bestias más salvajes
se acercaron dóciles y temblorosas y las víboras se arrastraron
y se enroscaron entre la multitud,
Siseando, pero sin aguijón alguno
con el que atacar mataban por comida,
y la Guerra, que por un momento ya no era,
se saturó de nuevo: Un alimento fue comprado
con sangre, y cada uno se sació hoscamente por separado
atiborrándose en tinieblas; ningún amor fue dejado de sobra;
Toda la Tierra no era otra cosa
sino un solo pensamiento y tal era La Muerte,
una inmediata y vergonzosa; y el retorcijón de hambruna
se alimentó sobre todas las entrañas.
Los hombres murieron y sus huesos
se quedaron sin sepultura así como su carne.
El precario, por el precario fue devorado,
Aún los perros atacaron a sus dueños, todos, salvo uno.
Y este le era fiel a un cadáver y mantuvo
a las aves y las bestias y a hombres hambrientos a raya,
hasta que el hambre se aferrase a ellos, o hasta que los caídos
atrajeran sus marchitas mandíbulas.
Por sí mismo fue en busca de alimento no existente,
pero con un lastimoso y perpetuo gemido,
y un rápido lamento sombrío, lamiendo la mano
que contestó, no con una caricia, él murió.
La multitud se puso hambrienta por niveles;
pero dos de una inmensa ciudad sobrevivieron,
y eran enemigos: se encontraron junto
a las moribundas brasas de un altar
donde habían sido apiladas un montón de cosas sagradas
para un uso impío; ellos atizaban,
y temblando desguazaban con sus heladas manos esqueléticas
las cenizas débiles, y su débil aliento
sopló por una pequeña vida, e hizo una llama
la cual era una burla; entonces levantaron
sus ojos mientras se volvía más ligera, y contemplaron
los aspectos de uno para con el otro, vieron, gritaron, y murieron.
Aún de su fealdad mutua ellos murieron,
ignorando quién fue ese sobre cuya ceja
el hambre escribió ‘Demonio’. El mundo estaba vacío.
Lo que había sido muy poblado y poderoso era un bulto,
sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin habitantes, sin vida.
Un bulto de muerte, un caos de barro endurecido.
Los ríos, lagos, y el océano, todos ellos permanecieron quietos,
y nada se agitó dentro de sus silenciosas profundidades;
Naves sin marineros yacían pudriéndose en el mar,
sus mástiles fueron cayendo poco a poco,
y mientras caían durmieron en el abismo sin agitación.
Las olas estaban muertas, las corrientes estaban en su sepultura,
la Luna, su señora, ya había expirado.
Los vientos se marchitaron en el aire estancado,
y las nubes perecieron.
La Oscuridad no tuvo necesidad de su ayuda.
Ella era El Universo."

4 comentarios:

Lidia Turconi dijo...

Si negrito.,es un hermoso poema que leo mientras tomo mi cafe.Si me querias dar animo, lamento desilusionarte,es aterrador,al menos para visualizar, un tanto exageradamente lo q estamos viviendo.Sabias que lord Byronsi estaba enamorado y recibia una carta de su amante con faltas de ortografia, su amor se iba al tacho?.Curiosa anecdota q lei de el que no es mi caso, solo siento dolor en los ojos.Jaja!

Edgardo dijo...

Si dejás de ser de La Cámpora publican tu número telefónico para que te molesten. Pero no son fachos, eh!

Lidia Turconi dijo...

Si traicionas el voto de la gente mereces q te cuelvuen de las patas como a mussolini. Y no soy facha! Pero tengo unas ganas de serlo! Andate al carajo lo es? Bueno.

eduardo dijo...

Edgardo, mucho peor que dar el número de teléfono es dar la dirección de un periodista (VHM)por un medio masivo de comunicación, para que vayan a "molestar" no solo a él sino a cualquiera de su familia,...pero quienes lo hicieron tampoco son fachos...ehhh, noooooo, que van a ser fachos?