El Comando Amelia es un comando de alumbrado, barrido y limpieza,
de acción pequeña pero contribuyente.
¡AMELIA VENCE!

lunes, 7 de marzo de 2011

LOS ALQUIMISTAS - HF


Invierno. Afuera hacía mucho frío. Adentro, simplemente hermoso. Mientras mi bombón dormía en el entrepiso arrullada y protegida por calores y ronroneos de cuatro de nuestros cinco gatos (Luzbelito, Pirulo, Madre y la Rusa), sentí que estaba todo tranquilo y en orden como para ponerme a leer a Hermes Trismegisto, y su misteriosa e iluminada Tabla Esmeralda.
Me quedé colgado en eso que dice “... separarás lo sutil de lo grosero, suavemente, con mucho ingenio... así lograrás la gloria del mundo entero. Entonces toda oscuridad huirá de ti... Así fue creado el mundo, y habrá aquí admirables adaptaciones, cuyo modo es el que se ha dicho”. ¿Qué quiso decir Hermes?
Me hice un café y me puse a examinar lo anterior a través de las paredes de mi conciencia y a tratar de encontrar ejemplos de quien o quienes pueden llevar o haber llevado a cabo esas “admirables adaptaciones de la creación” en este mundo (o mejor dicho, en lo modesto que podemos llegar a percibir de él), y se me vino a la memoria un huracán de nombres, todos ellos de personajes inscriptos en la historia, ya sea por sus valores artísticos o humanitarios, pero finalmente toda gente harto conocida que ha trascendido el anonimato.
Y como siempre, intuí que las grandes obras no son sólo las que llegaron al candelero, entonces bajé un poco los decibeles de mi búsqueda y así pude encontrar una innumerable cantidad de personas virtuosas, que están todas a la vista, día a día, en lo cotidiano. Porque cualquiera puede entender que un ama de casa que prepara un maravilloso huevo frito con amor está realizando una de las admirables adaptaciones de la creación del mundo de las que habla la alquimia en la Tabla Esmeralda.
Pero con eso de “...: separarás lo sutil de lo grosero, suavemente, con mucho ingenio...” me pregunté ¿quién hace algo por estilo? Y nada.
Así es que decidí ir a recapacitar fumando un faso en la vereda. Hacía mucho frío y las bolsas con residuos estaban esperando apiladas. Todavía no era la hora de la recolección.
Y antes de que esto sucediera creo que algo se me aclaró, cuando como todos los días a la tardecita los vi en la otra cuadra, acercándose.
Ahí me cayó la ficha. Estaban llegando los alquimistas, los cartoneros.

5 comentarios:

Eva Row dijo...

Hermoso. Los cartoneros son personajes de película del neorrealismo italiano, que salieron del celuloide para insertarse en la realidad de la Argentina siglo XXI. Con su magia aparecen cuando cae el sol, siguiendo su ruta sin mirar para los costados ni para adelante, siempre mirando que las ruedas del carro no se incrusten en los adoquines. Buscan el camino más oscuro entre la sombra de la noche. A veces son como aparecidos. No cruzan su mirada con la nuestra. No quieren que los veamos ni quieren vernos. Sólo recogen cartones. El litro de leche para los chicos y el pan de mañana salen del peso que llevan en el carro. Son un ejército de dignidad.

Besos Fontova y gracias por vivir en poesía.

toda la vida es ahora - radio dijo...

Negro , muy buena cronica, deberiamos leer mas de estas. Cada vez confirmo que otro mundo es posible si cada uno aportamos nuestro granito de arena para poder salir adelante

Un abrazo
Carlitos Dyszel

Federico dijo...

Qué placer encontrarlo por acá, Fontova. Te fui a ver a la Plaza de Monte Grande, la rompiste toda. Sos un genio, prometo visitar más seguido este proyecto tuyo.

Abrazo.

Ignacio, el del pelo lacio. dijo...

Gran foto. Autor?

Aladis dijo...

Bellísimo. Igualmente conmovedor el comentario de Eva