miércoles, 23 de enero de 2013
FOBIA OPOSITORA, por Carlos Barragán
“La Furia de Cristina” es la propuesta editorial de esta semana en la revista Noticias. No es novedad, es más: es obviedad. Pero uno sigue sin comprender del todo cómo es esta ya vieja operación de que sea el gobierno y quienes lo apoyamos los que llevemos pegada la etiqueta de violentos, agresivos y brutales. Si Darín se pregunta por los ingresos presidenciales (en una nada velada acusación de corrupción, venalidad y simple choreo) y la presidenta le responde que la justicia ya se encargó de esa curiosidad, es la presidenta quien lo ataca de manera brutal. Paso a narrar una anécdota personal. Me ocurrió a pocas cuadras de donde vivo. Encuéntrome (me gusta así) parado en la puerta de un banco intentando comunicarme con mi casa cuando pasa un señor que me mira con mala cara y comenta en media voz algo así como “je, qué caradura…”. Yo le pregunto -le grito en realidad para que me escuche porque ya está a varios metros- qué problema tiene conmigo y qué me quiere decir (supongo que eso fue violento de mi parte). El hombre regresa y me dice que soy un chorro, que me robo la plata. Entonces le digo “vamos a la comisaría y hagamos la denuncia”, el hombre me dice que soy un chorro, que no tengo vergüenza. Entonces veo a diez metros de donde estamos un policía federal. Lo llamo a los gritos “oficial! Este hombre dice que soy un ladrón, vamos a la comisaría a que haga la denuncia!”.(Supongo que otra vez quedé como un violento que andaba a los gritos contra un pobre hombre que me decía chorro.) Bueno, al final todo se diluyó, el señor se fue. El policía que no entendía un pomo me preguntó si habíamos sido socios (¿) en una buena especulación de viejos rencores. Por suerte a los pocos minutos de irme de ahí lo encontré a mi acusador comiendo justo en la ventana de un bar y le pedí disculpas (no sé de qué) pero le dije “disculpame, pero no soy un chorro y me enoja que me digan chorro”. Y el hombre, inexplicablemente, me dijo “ya sé que no sos un chorro, yo te conozco de acá del barrio”. Misterio total. O revelación total. Lo interesante es que cuando Campanella le dice chupaculos (sic) a Barone, nadie lo acusa de agresivo. Cuando Darín acusa de chorra a la presidenta nadie lo acusa de agresivo. Cuando Lanata dice lo que dice cada vez que abre la boca a nadie, pero a nadie, se le ocurre comentarle que es un tipo violento. Cuando Birmajer o Borensztein hacen sus chistes cargados de ataques misóginos, racistas, cuando no fascistas, nadie les dice nada. Cuando Nelson Castro le habla a la presidenta como quien le habla a un delincuente, a un pelotudo, a un sarnoso, a un dictadorzuelo estúpido y autoritario, a nadie se le ocurre decirle a Nelson que hacer eso es de una bajeza y una impostura tal que debería evitarlo por su propia dignidad. Hablarle a un presidente con esa cara de asco, con esa pose de “se lo digo a usted, sorete” debería ser –diría Pino- un escándalo. En los posteos del diario Clarín digital se pueden ver día tras día comentarios donde tratan a la presidenta de chorra, de kretina y konchuda (con ese truco de la K que ya deprime) y de puta (todo esto es pura literalidad, sólo hace falta entrar y leer) mientras se quejan de la falta de libertad de expresión y de la violencia del gobierno. Pero Campanella (chupaculos es su palabra clave) se solidariza con Darín por el ataque que recibió de la presidenta y de “la masacre” que en 678 dice que le inflingimos a su amigo. Es tremendamente lamentable que para hablar de política -en realidad son los síntomas de la política- debamos sumergirnos en tanta escatología y guarangada a diario. Pero no hay otra manera de tratar estos temas. Porque esa es la agenda de la oposición: la ofensa, el vilipendio, la infamia y la injuria. No tienen nada para decirnos más que eso. No tienen nada para ofrecernos más que eso. No tienen más argumentos que eso. No tienen más plan que eso. No tienen más inteligencia que eso. No tienen más ideología que ese odio impotente que literalmente los consume como opositores. Volvió la Fragata Libertad. El gobierno invitó a la oposición política para concurrir al recibimiento. No fueron. No ir es válido. Lo que no es válido es inventar que nadie los invitó para poder mentir que se trató de un acto oficialista. Pero quizá sea lógico. La oposición no quería que la fragata volviera porque para su proyecto político lo mejor es lo peor para el gobierno. Aunque en su ceguera no pueden ver que confunden permanentemente gobierno y nación. Por lo tanto todo lo que sea malo para la nación será bueno para la oposición. Pero es difícil creer en esa ceguera, que no se dan cuenta de esto. Que no saben que es malo para la Argentina tener que pagar a un fondo buitre un montón de guita. Sin embargo no les importa. Querían que la fragata se perdiera para siempre para tener algo bien concreto y malo con que acusar al gobierno. Y lo mismo les pasa con cualquier fallo internacional que sea en contra de nuestro país, les pasa lo mismo cuando falta electricidad, cuando suben los precios, cuando un tren choca, cuando algo se incendia, cuando hay problemas sindicales, cuando una buena ley no se aplica, cuando una buena ley no sale del congreso, cuando hay jueces que trabajan en contra de todos nosotros, cuando una medida no funciona, etc… Ellos que son los primeros en acusar al gobierno de confundirse a sí mismo con el Estado Nacional son los primeros en disfrutar cada vez que el Estado Nacional tiene un problema, como si el traspié fuese solo para Cristina. Son insoportables. Pero tenemos que soportarlos así como están porque no parece que se vayan a dar la oportunidad de volver a hacer política. Quizá, así como en los 90 fuimos testigos del vaciamiento del Estado, ahora nos toque ver el vaciamiento que los políticos opositores hacen de sí mismos. Privatizados por un único grupo de medios de comunicación que los usa para sus ramificados intereses corporativos. Antes Menem privatizó las empresas del Estado. Ahora Clarín privatizó a los políticos para volver a ir contra el Estado. Deberían saber que eso es su mayor problema, y no el kirchnerismo. http://www.diarioregistrado.com/sociedad/69468-fobia-opositora.html
martes, 22 de enero de 2013
CAPACIDADES (Acerca de la capacidad de Macri, etc.) por el padre Eduardo de la Serna

lunes, 21 de enero de 2013
"TÍTULOS Y ALGO MÁS" por el padre Eduardo de la Serna

domingo, 20 de enero de 2013
Mauricio Macri y las obras públicas: ...El 30 de diciembre de 1988, en el Salón Mariano Moreno del primer piso de la Municipalidad de Morón, el entonces intendente Juan Carlos Rousselot firmó con Macri la puesta en marcha del Plan Cloacal. La megaobra, un gigantesco negocio que después derivó en estafa masiva, comprometía por 22 años el patrimonio de casi un millón de vecinos del distrito... http://tiempo.infonews.com/notas/las-cloacas-de-rousselot-cuando-macri-no-le-importaba-futuro
sábado, 19 de enero de 2013
LA CRISIS - Según Albert Einstein

EINSTEIN Y LA BOMBA ATÓMICA

"TÍTULOS Y ALGO MÁS" por el padre Eduardo de la Serna
Un título es una palabra o frase con la que se introduce una unidad literaria. Cuando el que pone el título es el autor, se supone que quiere introducir a la unidad, sea a modo de “gancho” para inducir a la lectura, o para resumir la idea principal del bloque. Cuando el que pone el título es otro, diferente del autor, se supone que alude al tema desarrollado; es de esperar que el que pone el título interprete la idea principal del párrafo, o induzca a la lectura del mismo. Siempre existe -es obvio- la posibilidad de que el “titulador” no sea fiel al tema, o que haya entendido mal, o que pretenda debatir honestamente con el autor... Pero también existe la posibilidad de la “mala fe”, es decir, que el “titulador” pretenda inducir a una lectura tramposa, o falsa del texto. Esto último es especialmente habitual teniendo en cuenta que muchos no leen todo el texto por diversas razones: puede ser que uno mire por encima la nota para ver si le interesará, y al ver los títulos “engancharse” o no, o puede ser que simplemente uno quiera tener “una idea” del tema sin profundizarlo... En el caso de los diarios, sumemos a esto el grupo de aquellos que leen los títulos en el kiosco, o leen “de ojito” en trenes o colectivos. De allí la importancia de los títulos.
Esto lo sabemos bien, por ejemplo, los profesores de Biblia ya que esta no tiene títulos en sus manuscritos más antiguos, y por tanto son autores contemporáneos los que con mejor o peor capacidad, los que con más o menos sabiduría “titulan” los párrafos, o los capítulos. Y sabemos, también, las consecuencias que esto implica.
En este sentido, y valga esta introducción, es llamativo como los diversos Medios de Comunicación titulan las noticias. Y presupongamos -al menos para empezar- buena intención en ellos. Puesto que, como decían los antiguos, “las cosas se reciben al modo del recipiente”, es obvio que el propio modo de pensar y de entender, la propia ideología (que todos tenemos) influye en el modo de leer y comprender el párrafo. Fue interesante, a modo de ejercicio, que en clases con los alumnos leímos el texto (mal) llamado de “la Torre de Babel”. Una vez leído, les pedí a los alumnos que pusieran un título. Estos fueron de los más variados, pero ¡ninguno! tituló “la torre de Babel” al párrafo. Insisto que por ahora no supongo mala fe, aunque cuando las cosas se repiten una y otra vez y hasta el hartazgo, el tema empieza a derivarse al terreno de la sospecha.
Es sabido, por ejemplo, las idas y vueltas con el tema “subte” entre los gobiernos nacional y porteño. Es sabido, también, que el gobierno de Macri aumentó el boleto cuando amagó con asumir el subte hace un año y que el número de pasajeros disminuyó notablemente. Y también, que ahora piensa aumentar una vez más el costo del boleto. Dejo de lado mi opinión sobre esto, porque de títulos hablamos. Es sabido, finalmente, que ante este aumento, el Ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo convocó a los gobiernos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires a una reunión por el tema de las tarifas del subte. Y que Macri decidió no asistir a esa reunión, seguramente porque no quiere dar marcha atrás con el aumento. Y acá el tema: el Gobierno convoca a una reunión para hablar, o dialogar, o arreglar, y el intendente / alcalde decide no participar. ¿Cómo titula Clarín esto? “La tarifa del subte: Fracasó la reunión que armó Randazzo para discutir la suba”. Es decir: no es “Macri no asistió”, no es “no hubo acuerdo”, es decir “Fracasó el gobierno”, pero curiosamente, fracasó el gobierno ante la intolerancia de Macri, fracasó el gobierno en pretender dialogar, fracasó el gobierno en considerar “social” un transporte público, fracasó el gobierno en pretender beneficiar a “la gente”. Y esto no es “curioso”.
Podríamos decir que el título está “muy mal elegido”, pero vista la película, y no la foto, como se dice, no parece “mal elegido” sino “¡muy bien elegido!” Elegido para inducir una lectura, y una toma de posición. Elegido para defender a uno y confrontar con otro. Como el que “no dialoga” debe ser el Gobierno Nacional, para el Gran Diario Opositor, la lectura debe inducirse en torno al “fracaso”, y así seguir mostrando al alcalde como una especial de perseguido por el oficialismo, como ya lo manifestaron las preguntas de Lanata, el light. Porque otro tema, además de los títulos, son las preguntas. Entre títulos y preguntas podemos armar todo un programa, o todo un artículo y -si somos buenos en eso- hasta parecer periodistas.
EL MENSAJE DEL INDIO SOLARI A CRISTINA Se lo mandó a Aníbal Fernández y fue publicado en el blog del senador: "Toda mi vida acepté, a regañadientes, que la valentía era un recurso temporario de los jóvenes. Acercale a la Sra. Presidenta, si no implica molestarla, mi respeto por su templanza y su firme determinación juvenil.Para vos, un abrazo con buenos presagios". Indio.
“Mis padres emigraron a Australia en 1949, cuatro años después de salir de Auschwitz. Trabajaron duro para reconstruir sus vidas, pero no sólo trabajaron duro, también festejaron duro. Cada año ellos organizaban una fiesta de disfraces para todos sus amigos, en su mayoría sobrevivientes del Holocausto. Este video está dedicado a mi madre y a mi padre, Marysia y Adolek Kohn, y a sus amigos, que se levantaron por encima de su trágico pasado con un ardiente deseo de bailar y celebrar la vida.” Jane Korman
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