El Comando Amelia es un comando de alumbrado, barrido y limpieza,
de acción pequeña pero contribuyente.
¡AMELIA VENCE!

viernes, 8 de mayo de 2015

Evita, belleza y proyecto inmortal.

LO QUE YO PIENSO DE LA INDEPENDENCIA.

Independencia, concepto absoluto y ambiguo si los hay. Tal vez la independencia se acabó con el Big Bang, ese comienzo de combinaciones en las que dicen se inició la vida. A partir de allí creo que todo es interdependiente. ¿Acaso si el electrón, el protón y el neutrón fueran independientes, el supuesto átomo no les estaría rogando: “¡Júntense por favor, así puedo ser algo!” Tal vez porque se confunde independencia con autonomía, algo así como el tiempo máximo que puede funcionar algo sin reponer provisiones, pertrechos, combustibles. Aunque, a partir del crecimiento de la política, del negocio de los poderes, el significado de autonomía también fue desviado. Para lo político, la autonomía es la resultante de la emancipación, de la liberación de un yugo, del final de una dependencia, no aquel simple principio básico de poder valerse por uno mismo, sino la solución a un problema anterior, el de la esclavitud, del sometimiento. Y a la emancipación le sigue la soberanía. Y la cosa comienza a ponerse cada vez más cargada, porque la soberanía, la autoridad suprema del poder público, ya huele a imperio, a dominación, a señorío. Y ya se sabe que el exceso de soberanía, la hegemonía, es el fenómeno antropófago por excelencia, la tan conocida conquista de lo ajeno. La conocida moneda del gran juego.

jueves, 30 de abril de 2015

UN SUEÑO.

Soñé que me había muerto y que aparecía en un lugar en el que me recibían, en medio de una algarabía general, todos los que habían existido desde los comienzos del tiempo. Innumerables participando de una descomunal fiesta: la continua, alegre bienvenida que se les daba a los que iban llegando a ese alucinante lugar. Y en medio de la inesperada juerga, muchos me gritaban “¡Cómo te la creíste, negro! ¡Como nos la creímos todos!” No llegaba a entender de que se trataba todo eso, hasta que uno se me acercó y me dijo que al llegar ahí sólo se trataba de inventar algo, lo que fuera, y que a el se le había ocurrido inventar un universo. Que todos los que llegaban debían crear algo, y que entre tantos trillones de ocurrencias, muchos inventaban universos. Entre tal multitud, la maravillosa sorpresa fue la de encontrarme con mi amada vieja, María, que cagándose de risa y después de recordar lo hermosa que había sido nuestra vida me dijo que estaba imaginando crear un hermoso sistema solar. Después desperté, aquí otra vez, seguro de que habrá que ir preparándose para la eterna fiesta que a todos nos espera.

lunes, 27 de abril de 2015

De Evita a Mauricio. PRO villero.

Si en su origen el PRO hablaba de “erradicar las villas”, una vez que ganó en las urnas se dedicó a armar poder en las zonas más humildes. Diez años después trabaja junto a punteros y referentes para consolidar a la derecha en zonas de la Ciudad de Buenos Aires históricamente peronistas. Maximiliano Sahonero es puntero del PRO. Nieto de bolivianos, hijo de un carpintero formado por el Padre Mugica, nació y milita en la villa 20 de Lugano. Historia personal y lealtad al servicio de un partido que se fortalece con cada elección. Durante el fin de semana, una cronista acompañó al referente villero preferido del macrismo por los claroscuros del barrio. —¿Cómo te llevás con que te digan puntero? —Para la mierda. Puntero es el que lucra con la pobreza y yo trabajo para que la gente viva mejor—dice Maximiliano Sahonero, el líder joven del PRO de Villa 20. Prefiere que lo llamen “referente barrial”. Tiene 30 años, fue presidente de la juventud PRO y hoy está décimo en la lista de legisladores de Horacio Rodríguez Larreta: si se mantuvieran en julio los resultados de las PASO, es probable entre a la Legislatura. Es devoto de la virgen de Urkupiña, nieto de bolivianos de Cochabamba, hijo de un carpintero que se formó políticamente con el Padre Mugica en Retiro y de una mujer que maneja un comedor comunitario desde hace más de una década. Nació, creció y militó en la villa 20, dentro de la Comuna 8, donde el PRO acaba de volver a ganar: obtuvo un 46 por ciento de los votos en las primarias de la Ciudad de Buenos Aires. El sábado a la mañana, cuando faltaban 36 horas para el festejo del PRO, Sahonero se metía té con miel e ibuprofeno de combustible porque somatizaba: “No duermo más de 4 horas por noche, estamos a full”. Transpiraba y tosía. “Traeme otro té, gordi”, le pedía a la moza en Delfín Gallo al 5600, Lugano. Ese bar es su centro de operaciones. En la mesa de al lado Víctor, su papá, tomaba agua tónica con limón y conversaba con amigos “de toda la vida”. Cada tanto, Maxi se levantaba y le preguntaba algún dato puntual. El Sahonero grande lo averiguaba y después se lo gritaba. La historia política del padre y el hijo se explican juntas o no se explican. “Nací rodeado de política”, dice Maximiliano mientras Víctor repite que sin su hijo no hubieran logrado ni la mitad. Macri será Mauricio, Larreta será Horacio, pero los Sahonero son los Sahonero. Así los llaman los vecinos: tanto los que dicen que dejan todo por el barrio como quienes los acusan de quedarse con vueltos. Víctor llegó a la villa en 1978. Tenía 17 años y los militares le tiraron abajo la casa de chapa que compartía con un amigo en la villa 31. Lo subieron a un camión y lo arrojaron en un descampado de Villa 20. Ahí conoció a su mujer, tuvo 4 hijos (Maxi y tres hermanas), recolectó maderas para hacer muebles, cirujeó pedazos de otros para rearmar y tuvo una pizzería. En 1999 fue electo presidente de la Cooperativa de Vivienda 25 de marzo: esa fue la herramienta de los Sahonero para acumular poder territorial. Maximiliano define a María Eugenia Vidal, la Vicejefa de Gobierno porteño, como su “punta de lanza”. La conoció a fines de los ´90, cuando “Mariu” (así le dice) era estudiante y encuestadora del Grupo Sophia –uno de los think tanks que fue semilla del PRO-. Cuando Vidal entraba al barrio, Maxi era el encargado de guiarla y ayudarla a encontrar el perfil de vecino que precisaba: “ama de casa con cama adentro”, “obrero de treinta años”, “joven estudiante”, etcétera. Cuando en 2008 ella asumió como Ministra de Desarrollo Social de la ciudad, lo convocó.

sábado, 25 de abril de 2015

¡ELECCIONES, DR. GÓMEZ (Nigger - Témpera Mental)

"Elecciones, elecciones, Dr. Gómez!” gritaba el valet alisando su chaleco a rayas mientras el Dr. Gómez daba vueltas en la enorme cama. Era el día del Teresio y estaba amaneciendo en Arrendina, aquel extraño país de arrabales melancólicos. El Dr. Gómez se levantó enfundado en su pijama de seda, se sacudió sudoroso y exclamó “¿Elecciones, Porkyns?” “Sí, creo que de candidatos, doctor”, respondió el valet. “¿Candidatos a qué, Porkyns? “Creo que de candidatos a candidatos, doctor”. El Dr. Gómez sabía que algo nuevo iba a suceder aquél día del Teresio. Mientras se duchaba y refregaba jabón por sus pliegues pensaba “¿Qué pasará esta vez?”. El sabía lo que era eso que llaman proselitismo porque había trabajado toda su vida como cirujano esteticista arreglando candidatos para partidos políticos. Ahora, ya retirado, se dedicaba a pasar los últimos años de su vida en su mansión de la elegante zona de Oligos, con quien lo acompañó durante tantos años, su valet Porkyns. Bajo la ducha todavía, el Dr. Gómez comenzó a recordar a algunos de esos personajes de la política que había tenido en sus manos. Más de uno había sido cortado y vuelto a coser y hasta hubo a quien se le extirpó una joroba. Todos terminaban luciendo el colmo de agradables, desprovistos de verrugas, granos y hasta de funciones inadecuadas como defecar, orinar o exudar mucosidades por la nariz. -¡Cuántos recuerdos!- pensaba el Dr. Gómez mientras se secaba la zona varicocélica. Porkyns esperaba impertérrito con algunas ropas colgando en sus brazos. -¿Qué tal si celebramos el día del Teresio como corresponde, Porkyns, y después de votar almorzamos algo de vaca?- Ya vestido, el Dr. Gómez tomó su perinola de votar, Porkyns tomó la suya, y salieron rumbo a la mesa electoral que les correspondía. Conducida por Porkyns, la aerodinámica voiture avanzaba silenciosamente por las hermosísimas costaneras de Buen Carbono, la capital de Arrendina, con el Dr. Gómez arrellanado en el asiento posterior. Ya llegando a la mesa electoral de un colegio de la orden de las Rositas, Gómez le espetó a Porkyns :“¡Aquí vamos a hacerla bien corta, Porkyns, me muero de hambre!”. Una turba de religiosas le dio una acalorada bienvenida, lo acompañaron hasta el cuarto de votar prodigándole mil y una galanterías a este viejo personaje que también tenía su historia en el rubro religioso. Una vez dentro del cuarto, el Dr. Gómez observó la negra mesa redonda circundada por las fotos de todos los candidatos, tomó su perinola de votar y la hizo girar en el centro. Después de un par de giros, fue chupada velozmente por la foto de uno de estos señores, se encendió la luz de Tilt y así Gómez aliviado y secándose con las toallitas que para tal fin había en toda mesa electoral, salió. Y con una palmada en la espalda lo invitó a pasar a Porkyns. El Dr. Gómez esperó un buen rato charlando a diente descubierto con algunas religiosas, firmando autógrafos a muchos votantes que lo habían reconocido. Al rato salió Porkyns y en medio de vivas y aplausos se encaminaron a la salida y abordaron la voiture. Porkyns metió pata hasta Oligos, donde los esperaban unos buenos trozos de carne para ser preparados deliciosamente como siempre lo hacía el noble valet. El Dr. Gómez se quitó la ropa y envuelto en su elegante robe de chambre se puso a buscar algo de música, sosteniendo en una mano un vaso con finísimo bourbon de Dallas. Con el majestuoso fondo de Wagner fue hasta la cocina, donde Porkyns manipulaba carne y especias. Apoyado en el marco de la puerta y haciendo tintinear el vaso lo observó sonriendo en silencio, hasta que a boca de jarro le preguntó “¿Por quién votaste, Porkyns?”. Porkyns tardó algo en darse vuelta y luego le respondió “el voto es secreto, Dr. Gómez” mientras de uno de sus ojos brotaban lágrimas producidas por la cebolla. El ojo que había pertenecido a un viejo político, y que ahora formaba parte de los requechos con los que estaba armado Porkyns, el silencioso valet.

jueves, 23 de abril de 2015

EL CABO SÁNCHEZ (Nigger - Témpera Mental)

Hugo Sánchez es cabo de la policía hace mucho tiempo. Tal vez para siempre. Como de costumbre, volvía en colectivo a su casa de Lugano. Había estado parado en una esquina muchas horas, caminando sólo algunos metros a la redonda, sin música, vino ni cigarrillos, ya acostumbrado a pensar en casi nada, solo mirando pasar la gente al lado suyo, saludando a la misma media docena de casi todos los días. Ahora, moviendo los dedos de los pies doloridos dentro de sus zapatos negros, suspirando de vez en cuando, hojeaba la revista que le había regalado días atrás don Raúl, el diariero. Ya había oído hablar algo de esas cosas y le resultaba algo extraño. Palabras no escuchadas antes, “autoayuda”, "yoga", “macrobiótica”, “alimentos orgánicos” o en otro idioma, “reiki”, “feng-shui”, “tai-chi-chuan”. Aunque un poco de alivio le hacía sentir . Por lo menos no era la lectura fanática y de rigor de El Gráfico o de las páginas policiales de Crónica. Esta cosa nueva le provocaba el cosquilleo de una impensada posibilidad de huir de su cadena perpetua, como un desafío ilegal que debía mantener en secreto. Porque ya le habían dicho que todo eso era para maricones. Bajar del colectivo todos los días ya tenía su marca en la vereda. Siempre apoyaba el pie derecho en el mismo lugar, y el recorrido de las tres cuadras hasta su casa era, porqué no, un sendero formado por su huella. Recién hoy Sánchez pensó en eso, y sonrió mientras caminaba. Al llegar a su casa, con la revista oculta entre los papeles de su portafolio, abrió la puerta, besó en silencio a su esposa Clara y saludó a sus hijos, compenetrados frente al televisor. Después, para Sánchez, lo de siempre, mate, ducha, pijamas, chinelas y a comer. Excepto un súbito comentario. Casi sin darse cuenta le preguntó a su mujer si tenían arroz integral. Ella le respondió que no, que sólo tenían arroz blanco, sin querer saber el porqué de la pregunta, que podría haber sido cualquier otra. Después, cenar albóndigas con puré y a la cama. En silencio, sólo un tibio hasta mañana Clarita y hacer fuerza para dormirse, sin poder dejar de pensar en el viaje en colectivo de mañana, donde podría seguir leyendo esa revista durante una hora sin que nadie lo viera. Las semanas que siguieron no fueron muy diferentes a las de siempre, aunque hubo algunos cambios en sus comidas. El churrasco desapareció, quedó la ensalada, el choripán también desapareció y apareció la tarta de verduras. El vino y la cerveza se transformaron en agua mineral y la empanada de carne en una de humita. Lo que aumentaba, junto con un sentirse mas liviano, no solo de cuerpo sino también de un poco mas adentro, era su secreta colección de la revista que religiosamente le regalaba cada semana don Raúl el diariero. Sánchez estaba un poco más feliz. Solo quedaba la comida nada macrobiótica de su mujer Clarita, a la noche, pero no importaba, porque ella cocinaba como nadie. Y por primera vez se pudo sentir orgulloso de no haber disparado nunca su arma, a pesar de dormir con ella bajo la almohada todas las noches. Ya no tenía que cumplir con herir o matar a alguien para no creerse un cobarde. En la comisaría hasta se le había escapado algún “¡Paz y amor, loco!” después de haber leído aquello de Gandhi y de John Lennon. Y no le importaban las cargadas de los otros policías, los “¡Ché, Sánchez!, ¿No estás muy flaco, vos?... ¡Cortála con esa dieta de putos, gordo!” El respondía que se estaba cuidando del colesterol, pero en realidad no tenía la menor intención de hacerse un análisis de sangre. Pero la eterna rutina del cabo Sánchez no cambió demasiado, pues sin olvidarse del todo de las nuevas verduras y el arroz integral, no tardó mucho en volver a sentirse opíparamente vivo con su querido asado, su compañero el tinto y sus viejas amigas, las picantes empanadas salteñas. Tampoco siguió disimulando su nuevo pasatiempo. Ahora Osho estaba en su mesa de luz y la revista que don Raúl el diariero le siguió regalando cada semana ya la leían su mujer y algunos compañeros de la comisaría. Y Sánchez ya nunca se olvidaba, al bajar del colectivo todas las noches, de sonreírle a su huella, cada día más profunda en la vereda.

jueves, 16 de abril de 2015

Esta es la respuesta del Papa Francisco a la carta de Alfredo Leuco. Me resulta finamente irónica y me voy a permitir escribir, entre paréntesis, lo que le estaría sugiriendo Francisco, que en mi opinión no es ningún boludo.

"Estimado señor Leuco: Recibí su carta del pasado 9 y le agradezco de corazón que la haya escrito. El tono sereno (inusual en usted) manifiesta la voluntad de comunicarse frontalmente y las disidencias se dicen con paz, fluidamente (no como usted acostumbra a hacerlo). No hay allí una sola agresión o alguna expresión altisonante (de las usuales en su forma de expresarse). Y esta actitud edifica, une, es constructiva. Gracias, muchas gracias". Más adelante, dice el Papa que "me permito una confidencia. Al concluir la lectura de su carta me vino a la mente una de las Bienaventuranzas: 'Felices los mansos (característica ajena a usted), porque recibirán la tierra en herencia' (Mt 5, 4). La mansedumbre, esa actitud tan ligada a la paciencia, a la escucha (anímese!), a la ponderación y que -a veces- en el imaginario colectivo se la confunde con pusilanimidad. Pero no es así: en realidad es la virtud de los fuertes (a los que usted no deja de criticar de manera venenosa). Nuevamente, gracias. Y, por favor, le pido que no se olvide de rezar por mí. Que Dios lo bendiga. Fraternalmente, Francisco".

ARGENTINIAN FLEA (Témpera Mental) En Beccar hay una paraíso para coleccionistas. Es Argentinian Flea, un lugar donde se venden pulgas. Uno de sus dueños define al negocio como "una hermosa trampa para que la gente compre lo que nunca pudo”. Argentinian Flea es un mercado de pulgas donde se mezclan turistas extranjeros y excéntricos regionales para comprar estos bichitos de mala fama. Hay mil y una variantes de pulgas y otros insectos. Efímeros prendedores con pulgas encadenadas, pulgas saltarinas dentro de cubos de acrílico transparente, pulgas esculpidas en mármol, pulgas fluorescentes en la oscuridad, papeles artesanales con guardas de pulgas laqueadas, libros y videos ilustrativos, fascinantes ejemplares de gigantes pulgas rojas de Misiones, y las curiosas -tal vez un poco saladas de precio- pulgas amarillas de la ciudad de Buenos Aires.

martes, 14 de abril de 2015


¡Hasta siempre, Gran Maestro!


Recordar a hijos de otros. Y comparar, simplemente.


domingo, 12 de abril de 2015

¿Entendiste, Obama?


La canción de los hermanos Pinzones (Colón, Colón y su hijo Cristobalito...) fué una chanza acerca de los verdaderos hermanos Pinzón, que eran Martín Alonso Pinzón, Vicente Yáñez Pinzón y Francisco Martín Pinzón, marinos españoles oriundos de Palos, que fueron los tres miembros de la familia Pinzón que participaron en el primer viaje de Cristóbal Colón que tuvo como resultado el "descubrimiento" de América.

 http://www.fontova.com.ar/discografia/canciones/fontovaysussobrinos/01loshermanospinzones.mp3

Flor de noche de compañeros, junto a David Coen , Lucas Albornoz, y toda la banda de La NaK y Pop, radio compañera. en el Bar "Lo De Néstor" conchisumá!


Cuando de la mano de los queridos Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud me embarqué junto con toda la banda de amigos (mención aparte, son muchos) en la publicación de la osada Expreso Imaginario, en pleno año 1976, como flamante director de arte se me ocurrió dibujar este logotipo para la revista, que era el de una especie de payaso que sonreía a pesar de derramar lágrimas negras, con todo el cielo dentro de su cabeza, y en medio del un cielo estrellado.


CONFESIONARIO


No sé por qué mierda subo esto. Tal vez para compartir repugnancia simplemente, conchisumá! Mis disculpas.


¡Que la wiphala esté en nuestros sueños!


Acerca de San Patricio, obviamente está todo bien con los irlandeses, pero acá los chetos lo celebran por descerebramiento colectivo, no en homenaje al legendario anticolonialista irlandés. No salen con pancartas que digan "¡Aguante Irlanda! ¡Basta de colonia!". Ni la más puta idea de quien era San Patricio

¡Algunos objetos hasta se cagan de risa de nosotros, conchisumá!


Atención! Hasta los lavabos vigilan!


VOLVER A VIVIR.


¡GRAN-DIOSA!


CRISTINA DEL PUEBLO.


"No dejen que los envenenen con tanta mentira" (Hugo Chávez)


Imaginen a Cristina respondiéndole a algún descerebrado: "¡Ay, mi amor...!"


EL CANDIDATO ES EL PROYECTO (La Cámpora)


Sin palabras.


Falta algo de glande por ahí ¿No, muñecas?




¿Qué te pasó, Patricia Bullrich?? ¿Creés que sos coherente, conchitumá?


Reflexión de Adrian Paenza.


¡Albricias! ¡Las arañas abandonan su disfraz!


Bien pagao, bien pagao, si tu eres el bien pagao...