En un avión, iniciado el vuelo, una señora
oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata.
-¿Cuál es el problema, Sra.? - Pregunta la azafata.
-¿Es que no lo ve? - Responde la dama.
Me colocaron junto a un sucio indígena. No soporto estar al lado de
uno de estos seres repugnantes. ¿¿¡¡No tiene otro asiento!!??
-Por favor, cálmese... -dice la azafata- Casi todos los asientos
están ocupados. Pero voy a ver si hay un lugar disponible.
La azafata se aleja y vuelve algunos minutos más tarde.
-Sra., como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase
económica. Hablé con el comandante y me confirmó que
no hay más sitios disponibles en la clase económica.
No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase.
Antes de que la dama pudiera hacer el menor comentario, la
azafata sigue: -Es del todo inusual permitir a una persona de la clase
económica sentarse en primera clase, pero dadas las circunstancias, el
comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a
sentarse junto a una persona tan repugnante.
Todos los pasajeros alrededor observaban la escena, indignados.
Entonces, la azafata, dirigiéndose al indígena, le dice:
-Si el señor lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un
asiento en primera clase le espera.
Y los pasajeros, que sorprendidos presenciaban la
escena, se levantaron y aplaudieron.
viernes, 21 de junio de 2013
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