rezando,
apuntando al cielo, es una posición elevada,
mística,
la mejor para vigilar y acechar
tranquilamente
al
alimento posible, ya sea algún macho de mi especie,
o
a quien sea que yo tenga ganas de devorar.
Siempre
hay mucho bicho distraído
que
me confunde con una hoja o una rama,
y
mi hambre es insaciable.
Hasta
es posible que una vez mas me deleite
comiéndome
a alguna de las mías.
Pero
los más son los incautos, llamándome,
cantándome, meneándose sobre alguna piedra
cantándome, meneándose sobre alguna piedra
para
convencerme de hacer el amor.
Y
como siempre, no podrán ver cuando me acerque a ellos.
Voy
a aparecer súbitamente, a surgir de la nada.
No
solamente puedo observar a trescientos sesenta grados
a
mi alrededor, sino que mi velocidad va a hacer
que
el elegido sólo me vea ya casi pegada a él,
mirándolo
fijamente en el momento de atraparlo,
y
luego de un extenso, placentero, doloroso coito,
ya
introducida mi larga lengua en sus entrañas,
licuando
sus órganos, será masticado,
inmóvil
entre mis patas frontales.
Y
si llega a percibir algo,
a comprender como es que lo hice,
a comprender como es que lo hice,
le
será como una acción confusa, borrosa,
la última que vea.
la última que vea.
No
acepto insectos muertos.
Y
no acostumbro a inhabilitar a mis presas previamente,
a
tenerlas en depósito, como hacen las avaras arañas.
Simplemente comienzo a vaciar, a masticar en el instante.
Simplemente comienzo a vaciar, a masticar en el instante.
Debo
comer mucho, todos los días.
Nada
me produce mas placer que el momento
de
cortar los centros vitales de mi presa,
comenzando
por devorar su cabeza y su cuello.
Y
seguir, hasta verla hecha cáscara, vacía.
Detesto la sociabilidad,
ya desde pequeña me dispersé e hice mi vida por separado.
Ningún contacto, sino hasta el acto sexual
Ningún contacto, sino hasta el acto sexual
y la deglución de mi ocasional pareja,
o salvo algún encuentro casual con otra buscona,
circunstancia que puede llevar
a una implacable lucha hasta la muerte.
a una implacable lucha hasta la muerte.
Así es mi vida: aparearme, matar, comer y rezar.
Soy mantis, soy religiosa.





































